
Como sabemos, la política monetaria depende de los bancos centrales de cada región económica, mientras que la política fiscal depende de los gobiernos de dichas regiones. En el caso específico de España, nuestro país no dispone de política monetaria autónoma al haber adoptado el Euro como moneda del país, y por tanto depende de una institución supranacional que toma decisiones más globales y no tanto en función de su ciclo económico o financiero. En materia fiscal, dispone de más autonomía aunque también hay reglas fiscales que tiene que cumplir al igual que el resto países pertenecientes a la Unión Europea. En el gráfico anterior se puede ver los déficits mundiales desde una perspectiva histórica amplia. Al igual que en el primer gráfico, las líneas de puntos representa el rango en el que se mueven los déficits públicos de los países incluidos en la muestra. En el caso de España, tanto el déficit como la deuda pública están en los extremos que presentan mayor desequilibrio financiero. Si a las restricciones monetarias y fiscales que impone Europa, le añadimos el mayor desequilibrio fiscal de sus cuentas publicas, la Región de Estabilidad se reduce de forma significativa y se desplaza hacia combinaciones más restrictivas.
Antes hemos citado la enorme expansión monetaria que produjo la Gran Recesión de la década pasada - también llamada Gran Crisis Financiera (GCF) -, y que podemos observar en el gráfico anterior. El balance de los bancos centrales presentan niveles máximos históricos, y por tanto es prácticamente imposible continuar aumentando sus existencias de deuda pública soberana. De hecho el intento por normalizar la situación se vio truncado por la pandemia, y las perspectivas económicas actuales complica la normalización del balance de los bancos centrales. Un ejemplo de la excepcional dinámica monetaria producida se puede ver en el volumen de activos de deuda pública española que tiene el Sistema Europeo de Banco Centrales (SEBC). Según los datos de tenedores de deuda que proporciona el Tesoro Público de España, la deuda en manos del Eurosistema era de 9.061 millones de euros en 2007 (3,08% sobre el total), mientras que en la actualidad el volumen asciende a 408.758 millones de euros (31,02 % sobre el total). Si tenemos en cuenta que el pico de deuda pública en poder del Eurosistema se produjo en septiembre de 2022 (416.777 millones de euros), y un año después el volumen de deuda sólo se ha reducido en 8.019 millones de euros (-1,92%), el ritmo de normalización parece bastante lento, y probablemente continúe así viendo el panorama que se presenta.



































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